21 octubre 2005

ALERTA AMAZÓNICA

La deforestación en toda la cuenca del río Amazonas, considerada el gran pulmón del mundo, es peor de lo que se creía hasta ahora. Fundamentalmente, porque las actividades humanas están degradando la selva amazónica al doble del ritmo estimado previamente. Así al menos lo indica un estudio realizado por científicos de la Institución Carnegie de Washington y que este jueves ha publicado la revista Science.
Considerada la cuenca fluvial más grande del mundo, la región amazónica es un gigantesco ecosistema de selvas tropicales sobre una extensión de 7 millones de kilómetros cuadrados. También se le considera como la reserva biológica más rica del mundo, con millones de especies de insectos, plantas, pájaros y otras formas de vida, muchas de las cuales todavía no han sido registradas por la ciencia.


La tala de árboles
Pero más allá de eso, la cuenca es la que regula el clima de casi toda América del Sur y sus árboles son los grandes procesadores de dióxido de carbono y suministradores de oxígeno.
El informe sobre el estudio señala que esa riqueza está bajo amenaza y que el principal factor de la deforestación es la tala indiscriminada de árboles, a lo que se han sumado ahora las actividades de la industria maderera en la región. Hasta ahora, los métodos basados en las imágenes proporcionadas por satélites sólo detectaban las extensiones de terrenos en las que los árboles habían sido talados para dar espacio a las granjas o los pastizales.


Captación de imágenes
Sin embargo, un nuevo método de imagen por satélite desarrollado por los científicos de la Institución Carnegie, encabezados por Gregory Asner, ha logrado determinar niveles más precisos de la deforestación amazónica. El método llamado Sistema de Análisis Carnegie Landsat, en cuyo desarrollo también participó la NASA, permitió a los científicos identificar muchas zonas donde la floresta tropical ha sido reducida a través de lo que calificó como "una tala selectiva".
En este tipo de deforestación sólo se cortan ciertas especies de árboles comercializables y los troncos se transportan a los aserraderos ubicados fuera del campo. Para detectar y cuantificar ese tipo de árboles, en los cinco estados madereros más importantes de la Amazonía brasileña, los investigadores aplicaron el sistema que les permite analizar cada uno de los píxel de la imagen producida por tres satélites. A través de ese análisis lograron determinar el porcentaje de tierra con floresta y sin floresta dentro de cada punto de la imagen.
Los investigadores señalaron que entre 1999 y 2002, la tala selectiva añadió entre 60 y 128% más de área de floresta dañada a lo que se había informado hasta entonces. Según los autores, el volumen total de árboles talados representa entre 10 y 15 millones de toneladas métricas de carbono retirado del ecosistema.


Pérdida de humedad en la selva
La tala genera graves consecuencias ambientales. Entre ellas se produce una eliminación de la humedad característica de la selva y se aumenta el peligro de incendios, señalaron los científicos.
Financiado por la NASA y la Institución Carnegie, en el estudio también participaron científicos del Servicio Forestal de EE UU, el Instituto Internacional de Florestas Tropicales, de Puerto Rico, de la Universidad de Nuevo Hampshire y de EMBRAPA-Amazonia Oriental del estado brasileño de Pará.