17 febrero 2006

BASE DE DATOS SOBRE PESCADOS COMERCIALIZADOS EN EUROPA

La merluza europea, Merluccius merluccius, se parece a otras de mares más lejanos -Merluccius australis, capensis, o hubbsi- pero no es igual, y además éstas últimas pasan generalmente más tiempo congeladas. De hecho, la europea suele ser más cara en los mercados.
¿Pero seguro que se vende cada una por lo que es?
Una nueva base de datos con información sobre las 400 especies de pescado que se comercializan en los mercados europeos pretende entre otras cosas ayudar a evitar los casos de picaresca, "bastante comunes" según el investigador principal de este proyecto europeo José Manuel Bautista, de la Facultad de Veterinaria (Universidad Complutense, Madrid).
La base de datos, que se pondrá en Internet el próximo verano, se llama Fishtrace.
Contendrá información taxonómica, ictiológica y genética de cada especie, y también de las poblaciones dentro de una especie.
La información genética se basa en dos genes, uno de los cuales evoluciona muy rápido y permite por tanto identificar diferentes poblaciones de una misma especie, que viven en distintas zonas. Incluye, además, muestras de tejidos y de ADN, de forma que la información pueda ser contrastada.
En el proyecto, financiado por la U.E., participan biólogos moleculares, ictiólogos e informáticos de 10 organismos de España, Francia, Grecia, Holanda, Portugal y Suecia.
La fase de toma de muestras ya ha terminado, y ahora están finalizando la introducción y validación de los datos.

Lubinas de más de un kilo
El 60% de las especies en Fishtrace se pesca en mares no europeos, aunque se comercialicen aquí.
La posibilidad de poder diferenciar las poblaciones es importante, porque indica no sólo la región de origen, sino si el pescado es de piscifactoría, por ejemplo.
La idea es introducir claridad en un mercado en el que, según Bautista, "hay muchas prácticas que crean confusión, pueden equivocar la especie y la procedencia del pescado".
Menciona algunas: lubinas de más de un kilogramo que se venden como pesca extractiva aunque sean cultivadas, porque para poder pescarlas las han soltado en esteros cerrados o antiguas salinas.
La base de datos será útil para conservación, gestión de recursos marinos e investigación del desarrollo de las poblaciones y las relaciones ecológicas.
La razón es que con los test genéticos de Fishtrace se podrán estudiar fácilmente los miembros más jóvenes de una población, los que están en la fase de ictioplancton -huevos y larvas-, y esto ayuda a estimar desde muy pronto la salud del grupo y su evolución.
Hoy la evolución de una población se estudia por métodos tradicionales de muestreo, con ejemplares ya crecidos; la posibilidad de estudiar el ictioplancton proporciona también una foto del futuro de la población.
Fuente: EL PAIS