28 octubre 2005

A TUTANKAMON LE GUSTABA EL VINO

Al faraón Tutankamón le gustaba el vino tinto, según las conclusiones de las investigadoras Maria Rosa Guasch Jané y Rosa Maria Lamuela Raventós, de la Universidad de Barcelona, presentadas ayer en Londres, en los sótanos del Museo Británico.
Ya se sabía que los faraones bebían vino y que la ciudadanía común también se deleitaba echando unos tragos en fiestas señaladas.
Lo que ha aclarado una investigación que entre unas cosas y otras se ha prolongado tres años, es que ese vino era tinto.
Financiada por la Fundación para la Cultura del Vino, en la que se integran cinco productores punteros de la industria española del vino y el cava, la investigación se ha basado en vasijas y fragmentos de vasija de la época propiedad del Museo Británico y del Museo Egipcio de El Cairo.
En dos de los fragmentos del museo cairota se localizaron restos de vino, según explicó Maria Rosa Guasch.
Se trata de dos jarras enterradas en la tumba de Tutankamón, que reinó durante el siglo XIV antes de Cristo y murió en el año 1323 antes de Cristo.
Utilizando sofisticadas herramientas de cromatografía y espectrometría, los investigadores han podido determinar que se trataba de vino tinto y no de vino blanco, aunque la profesora Guasch admitió que eso no significa que los egipcios no bebieran también vino blanco.
Los egipcios etiquetaban las garrafas de vino de manera cuidadosa, pero no precisaban si ésta contenía vino tinto o blanco.
La etiqueta precisaba la fecha de la cosecha, la procedencia, el propietario de las bodegas y, lo más importante de todo, la calidad del vino.
La investigación también ha podido determinar que el shedeh, un licor dulce también consumido por los egipcios, procedía también de uvas rojas y no era un derivado de la fruta de la granada como se creía hasta ahora.
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Tomado de EL PAIS.